Los procedimientos legales de recuperación de deudas en caso de impago

Es la pesadilla de toda empresa: las facturas impagadas que se acumulan y asfixian la tesorería. El primer reflejo es a menudo enviar un ejército de cobradores contra estos morosos. Sin embargo, existen soluciones más sutiles para la recuperación de deudas. La negociación sigue siendo el mejor medio para obtener un reembolso rápido sin ofender al cliente. Y si la conciliación falla, la justicia dispone de procedimientos adecuados para garantizar sus derechos sin arruinar la relación comercial.

El requerimiento, primer acto obligatorio para la recuperación de deudas

Antes de cualquier acción judicial, el acreedor debe enviar un requerimiento al deudor moroso. Esta formalidad obligatoria le permite probar que ha intentado una recuperación amistosa. El requerimiento toma la forma de una carta recomendada con acuse de recibo, concisa pero firme. Recuerda el monto y el origen de la deuda, el plazo de pago inicialmente convenido y exige al moroso que cumpla en un nuevo plazo, generalmente de 15 a 30 días.

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No es necesario emplear un tono amenazante en esta primera carta: el objetivo es hacer reaccionar al deudor, ¡no cerrar la puerta a cualquier acuerdo amistoso! Para aliviar esta etapa algo tediosa, cada vez más empresas recurren a un software de recuperación de deudas. Con soluciones como CashOnTime, es posible automatizar el pago de facturas. Se realiza un seguimiento, se envían recordatorios en caso de retraso y, si es necesario, se inicia un procedimiento de recuperación. ¡Una solución práctica!

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A continuación, el procedimiento de recuperación de deudas amistoso

Cuando el requerimiento resulta infructuoso, el acreedor puede confiar su caso a un prestador especializado en la recuperación amistosa. Menos costoso y menos conflictivo que una acción judicial, este procedimiento busca encontrar una solución negociada. El cobrador amistoso dispone de palancas efectivas: recordatorios telefónicos, cartas más insistentes, reuniones con el deudor…

¿El interés de la recuperación amistosa? Evitar cortar los lazos con el cliente. Porque detrás de un impago puede esconderse un accidente de tesorería, el deudor no siempre actúa de mala fe. Una solución amistosa permite mantener la relación comercial, siempre que el acreedor muestre apertura. La recuperación amistosa es sin duda la solución más diplomática en caso de impago. ¡Permite obtener resultados sorprendentes cuando se lleva a cabo con tacto!

La acción judicial, el último recurso

Cuando todos los demás recursos han fracasado, es hora de considerar el tribunal. Pero aquí también existen diferentes procedimientos. La elección dependerá del monto de la deuda. Para los pequeños litigios, la orden de pago es recomendada: un procedimiento simple y rápido obtenido ante el tribunal de instancia. Para montos más importantes, se debe iniciar el procedimiento de derecho común ante el tribunal competente.

Si el deudor no se presenta o se niega a cualquier acuerdo, el caso será juzgado en una audiencia sobre el fondo. El juicio que sigue permite finalmente al acreedor iniciar ciertas medidas: embargos sobre salarios o cuentas bancarias, por ejemplo. Por supuesto, en cada etapa, el deudor aún puede manifestarse y proponer un reembolso. Esta acción judicial sigue siendo la única salida posible frente a un deudor renuente.

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